jueves, 17 de enero de 2013

La gran familia: Pirineo 2013

El día 13 de enero de este hermoso año 2013 hice algo diferente. Por primera vez en toda mi vida fui acompañado al campo por mis dos hermanas (Nieves y Cristina), mis dos cuñados (Ángel y Jordi) y mis cuatro sobrinos (Adrián, Rubén, Jordi y la pequeña Laia). Nunca habíamos salido todos juntos, y de hecho hacía unos treinta años que no habíamos realizado ni siquiera una pequeña salida los tres hermanos.

Éramos, por lo tanto, en total nueve personas. Un número demasiado alto para contemplar aves con tranquilidad. Pero parece ser que los quebrantahuesos no piensan igual. Habíamos decidido acercarnos al Pirineo (a cierto punto del Ripollés pero no voy a entrar en detalles por motivos de seguridad) para tocar un poco de nieve, y nada más aparcar los coches me topé con la inesperada e impresionante sorpresa de que cuatro enormes aves nos sobrevolaban bajas y se perseguían a ras de suelo, ajenas a nuestra presencia.

Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus)




Quizá tal vez solo mi sobrino Jordi (un pequeño ornitólogo de diez años y un fanático de las rapaces) fuera consciente de lo increíble del avistamiento.

Recuperado del shock inicial, me dispuse a guiar a mis queridos compañeros de excursión por unos prados alpinos tristemente descubiertos de nieve, en una época en la que el cambio climático parece hacerse cada vez más evidente.

El peligroso hielo se cruzaba en nuestro camino de vez en cuando.


No fue un día para disfrutar de la ornitología, si no de la familia. Pero si consideramos como un día no muy bueno aquel en el que vemos cuatro quebrantahuesos juntos (más un bando posterior de treinta y cinco chovas piquirrojas), podemos hacernos una idea de las espectativas que suelo llevar cuando salgo al campo. Digamos que no fue una jornada excelente, si no simplemente buenísima.




Tras un paseo de unas pocas horas en las que pudimos disfrutar también de la observación de algunos rebecos decidimos buscar un sitio para comer. El lugar escogido no pudo ser más acertado: un petirrojo hizo las delicias de la familia bajando a recoger las migas de pan que le lanzábamos.

Rebecos (Rupicapra pyrenaica)


Petirrojo (Erithacus rubecula)


A nivel personal pude añadir también a mi lista algunos lúganos, un escribano montesino y un mirlo acuático.

Un par de días después pude coincidir de nuevo con mi sobrino Jordi. Le pregunté si se lo pasó bien en el Pirineo. Me contestó que sí pero que fue un poco decepcionante que nos fallara el águila real...

Foto de familia.


sábado, 12 de enero de 2013

Big Year 2013: censo en el puerto de Premià de Mar

Cumplí mi palabra para fin de año: con las doce campanadas brindé con un "¡Feliz Big Year!". Y ahí estamos, haciendo lista.

Como cada mes de enero, toca censo de marinas y acuáticas en el puerto de Premià de Mar (Barcelona). Hoy día 12 lo he realizado. Y por supuesto, todo cuenta para el Big Year.

Siendo sincero, debo confesar que sé que mis posibilidades de ganar son cero, pero así y todo me lo estoy pasando teta. No voy a decir cuantas especies llevo ya, porque al fin y al cabo de eso va el juego. Aunque sí diré que mi objetivo es simple: superar las doscientas. Y si consigo llegar a doscientas cincuenta ya podré darme por muy satisfecho. Si llego a trescientas... bueno, si llego a trescientas habrá sido un año excelente. Me invitaré a cenar a mí mismo y brindaré con cava.

Volviendo a lo de hoy, voy a detallar lo más destacado de las aves que han aparecido en este punto de la costa catalana. La cosa no ha empezado mal, ya que nada más llegar me he topado con un grupito de gaviotas que descansaba en la arena de la playa. Entre ellas había dos audouinii, que han sido las primeras que veo este año. Les acompañaban unas pocas cabecinegras y reidoras.

Premià de Mar, "that place", el lugar donde se ven "Alle alle". Bueno, de eso hace mucho tiempo. Es una cita de mis buenos amigos Dani González y Pep Arcos, de primeros de los noventa. Ni siquiera existía el puerto.


Observando espero al bimbo que yo quiero.
 


Por lo demás no diré que ha sido decepcionante, pero sí un poco flojo: nada de pardelas ni de págalos. El resto, sin embargo, se han portado bien. Como aves algo sorprendentes cabe mencionar un zampullín chico en las aguas del puerto, y posados en las rocas del rompeolas, un jilguero anillado y un grupito de estorninos negros.

 Jilguero (Carduelis carduelis). No tengo ni idea de que hacía aquí esta avecilla. Parecía tan perdida como... como... como un jilguero en un rompeolas.

También se han dejado ver varios cormoranes grandes, lavanderas blancas, colirrojos tizones y otras especies.

Gaviota de Audouin (Larus audouinii)


Al ataquerr!! Alcatraz (Morus bassanus)

Cormoranes y zampullín chico.
 
 

Premià de Mar no solo es un buen punto de observación de marinas. También suele regalar estupendas puestas de sol, y hoy he podido disfrutar de una de ellas. Aunque la que pude ver en Cambrils hace seis días no se le quedó a la zaga.



Sí, estuve en Cambrils buscando la philadelphia... sin suerte, aunque me llevé una observación de Mergus serrator y otra de Larus canus. Mañana toca pasar unas cuantas horas con la familia en el Pirineo: hermanas, cuñados y sobrinos. No podré por tanto sacar mucho los prismáticos, pero espero observar algún "quebranta" o alguna real.

¡Suerte a todos los participantes del Big Year!