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Curioso comportamiento de verdecillo

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El 9 de junio de este año 2012 pude observar desde el balcón de mi casa (situada en Barcelona) a un verdecillo ( Serinus serinus ) actuando de manera curiosa. Se posaba en el suelo y adoptaba posturas extrañas, dejando las alas entreabiertas mientras apoyaba su cuerpo directamente en el suelo. Se quedaba así algunos segundos y se marchaba. Regresaba al cabo de un rato y repetía la operación. Así estuvo durante unos pocos minutos. La única explicación que  encuentro es la siguiente: posiblemente buscaba la ayuda de hormigas para librarse de algún tipo de parásito. Aunque no sé si hay hormigas o no en aquel lugar (un tejado en bastante mal estado). Tumbado en el suelo. Incorporándose. En postura normal, ya erguido.

Sigo siendo amigo de un verdecillo.

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Hace unos meses escribí que me había hecho amigo de un verdecillo: http://ornitosecta.blogspot.com/2010/08/la-amistad-de-un-verdecillo.html Aquella entrada decía básicamente que en marzo del año pasado cayó una gran nevada en Barcelona, y que a última hora de la tarde, ya de noche, hallé un verdecillo ( Serinus serinus ) que estaba a punto de dar con sus huesos en la tumba. Le llegaba el fin a sus días en la Tierra. Pero pude recogerlo y ponerlo a salvo, y liberarlo la mañana siguiente, cuando el sol ya brillaba en un cielo azul premonitorio de la primavera que se aproximaba. Esto era al mediodía. Horas después hallé al ave. Al día siguiente: algunos restos de nieve, pero nada que ver con la jornada anterior. También escribí entonces que el 23 de julio un pequeño pájaro se posó cerca de mí en el mismo balcón en el que yo había liberado a aquella ave tres meses y medio antes. Era un verdecillo. Yo ni siquiera sé leer los labios de los seres humanos, pero sin embargo diría que p...

La amistad de un verdecillo.

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Casualidad. No casualidad. El 8 de marzo de este año 2010 cayó una gran nevada en Barcelona, ciudad en la que resido. Por la tarde, mientras disfrutaba de la tormenta de nieve, observándola desde la seguridad que me daba mi pequeña tienda de la calle Entença, vi como un pequeño pájaro huía de los copos y buscaba cobijo en la gran puerta de un párking situado frente a mí. Al cabo de unos minutos decidí cruzar la calle y echar un vistazo por si el ave todavía se hallaba en aquel lugar. Y allí seguía. Un pequeño macho de verdecillo ( Serinus serinus ) miraba la negrura de la pared en un rinconcito de la rampa del acceso al párking, en el mismo suelo. Lo recogí sin dificultad y me lo llevé a la tienda. Tras darle un poco de calor con las manos lo deposité en el fondo de una caja de cartón. Poco después cerré el comercio y ascendí los peldaños que conducían a mi cercana casa. Mi pequeño hogar no da para mucho, pero sí es suficiente para albergar a un loco ornitólogo-informático-heavy y ...