miércoles, 23 de mayo de 2012

Maratón de la S.E.O. 2011


Día 1 de mayo del año 2011. Domingo. Día del trabajador. Para nosotros, el día de la maratón de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birdlife). Escribo esto pocos días después de que se haya celebrado la edición del 2012. Sin embargo, como soy muy rápido escribiendo y solo llevo un año de retraso "na má", voy a relatar como nos fue en la edición anterior.

La Ornitosecta volvió a dejar de ser algo un poco abstracto para convertirse de nuevo en un equipo de la maratón tres años después de nuestra primera y única participación hasta el momento, la del 2008. Joan Grajera, Jaume Castellà, Daniel González y servidor, Jordi Sala, participamos en este concurso anual en el que gana aquel equipo que más especies de aves identifique en 24 horas.

Mi reto particular consistía en superar las 102 especies que computamos entonces. Se trata de una cifra solo ligeramente inferior a la que consiguieron los equipos vencedores de las ediciones pasadas. Bueno, es mentira, en realidad suelen superar las 200 especies, pero en el fondo... ¿quién quiere llegar a semejantes cantidades? Bah, no necesitamos tanto, y para nada tenemos envidia de esos equipos que ven cosas tan maravillosas como la lechuza de Tengmalm...

(mataría por ella)

En fin, como mínimo queríamos divertirnos. Y vaya si lo conseguimos.

Menos cháchara y entremos en materia. A las 4 de la madrugada comenzó nuestro periplo. Nos encontramos los cuatro en un parque de Mataró (Maresme) para estrenar nuestro casillero con la primera especie de la jornada, el autillo (Otus scops), un pequeño búho que nos visita en primavera para traer al mundo a sus polluelos en nuestras tierras, tras lo cual regresa a África para pasar el invierno. Junto al autillo identificamos al mirlo, que cantaba en la lejanía, fácilmente audible en el silencio de la noche.

Quisiera anotar aquí que casi se me cae un mito. Amo las rapaces nocturnas de una manera especial. Puede que más que al resto de las aves. Para mí son únicas, a veces siento algo cuando veo a estos fantasmales seres que no se reproduce ante otras especies. Como buen búho que es, el autillo despertó ante mí todo su encanto nocturno... hasta que descubrí su dieta en aquel parque de Mataró: unas cucarachas enormes que campaban a sus anchas bajo el bosquecillo urbano. Le tengo un asco monumental a las cucarachas. Desde ese día intentó no imaginar a mi querido Otus scops comiendo.

Paradójicamente, mientras que el silencio nos acompañó en el interior de la ciudad, los decibelios llegaron cuando nos fuimos a las afueras, buscando el campo. Las carreteras cercanas convirtieron en un reto el conseguir escuchar otras especies más rurales en la oscuridad. El resultado fue bastante preocupante. Conseguimos dar con más aves pagando el precio de dar vueltas y más vueltas y perder casi dos horas.

Curioso fue el caso del mochuelo (Athene noctua), que cuando ya lo dábamos por perdido se dignó aparecer en el contraluz del alba posado en un poste telefónico mientras pasábamos junto a él conduciendo. Estábamos aún celebrándolo (y respirando aliviados) cuando un segundo ejemplar apareció unos kilómetros después en las mismas circunstancias. Había costado tanto encontrarlo, y aparecía ahora con tanta facilidad... El mundo de la observación de aves es así: puedes ir a un sitio perfecto para una especie, pasarte horas allí en absoluto silencio con tus prismáticos preparados y el telescopio en el trípode... y no ver nada. Luego mientras conduces ves el ansiado pajarillo a través de los cristales de tu coche en el lugar más inesperado. Ya lo dijimos otras veces: los animales no leen libros ni entienden de manuales.

El balance de las horas nocturnas fue éste:

1- Autillo (Otus scops)
2 - Mirlo común (Turdus merula)
3 - Ruiseñor bastardo (Cettia cetti)
4 - Ruiseñor común (Luscinia megarhynchos)
5 - Carbonero común (Parus major)
6 - Mochuelo (Athene noctua)

El termómetro marcaba ocho grados y hacía frío. Había humedad. Nos trasladamos a otro lugar mientras a ratos bajábamos las ventanillas para escuchar el exterior mientras avanzábamos por las carreteras. A ratos las cerrábamos para volver a entrar en calor.

A mí me había faltado tiempo para hacer todos los preparativos la tarde anterior, hasta el punto de que tuve que empezar la jornada con ropa muy poco adecuada, mi "uniforme heavy": tejanos negros, botas de piel, camiseta de Black Sabbath... afortunadamente sí tuve tiempo de coger una prenda de manga larga y un jersey para protegerme de cintura para arriba. Pero la estampa no era la más adecuada: melena al viento, el poder del metal en mis venas, los prismáticos en mi puño, el extenso bosque ante mí... y mis botas arruinadas por la humedad.

Creo recordar que una vez Conan el Bárbaro escuchó unas palabras parecidas.

Nos fuimos hasta cierta cantera cercana para buscar al búho real (Bubo bubo), pero llegamos demasiado tarde como para ir sobrados: dos de los integrantes del equipo pudieron oírlo una sola vez. Sin embargo el paseo por la zona nos aportó muchas otras especies forestales.

7 - Chochín (Troglodytes troglodytes)
8 - Agateador común (Certhia brachydactyla)
9 - Cárabo común (Strix aluco)
10 - Herrerillo común (Parus caeruleus)
11 - Verdecillo (Serinus serinus)
12 - Roquero solitario (Monticola solitarius)
13 - Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)
14 - Cuco (Cuculus canorus)

15 - Mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli)
16 - Vencejo común (Apus apus)
17 - Petirrojo (Erithacus rubecula) (¡nos falló en el 2008!)
18 - Tórtolo turca (Streptopelia decaocto)
19 - Oropéndola (Oriolus oriolus)
20 - Curruca carrasqueña (Sylvia cantillans)
21 - Jilguero (Carduelis carduelis)
22 - Faisán común (Phasianus colchichus)
23 - Cuervo (Corvus corax)
24 - Reyezuelo listado (Regulus ignicapilla)
25 - Avión roquero (Ptyonoprogne rupestris)
26 - Vencejo real (Apus melba)
27 - Búho real (Bubo bubo)
28 - Lavandera blanca (Motacilla alba)


El siguiente punto de visita fue L'Espinal, unos campos rodeados por bosques, cerca todavía de Mataró, campos en los que realizamos nuestro trabajo otoñal de control de la migración de las rapaces que viajan hacia el sur hacia el continente africano.



En este lugar acabamos todos con las pantalones y el calzado empapados, pues la vegetación estaba totalmente mojada por la humedad matinal. Tal y como se presentaba el día (algo nuboso) no parecía que fuéramos a secarnos pronto bajo los rayos de ningún sol. Pero para unos ornitosectarios como nosotros aquello no fue ningún impedimento. Las gloriosas especies siguientes sufrieron el azote de nuestro ojo pajaril:

29 - Paloma torcaz (Columba palumbus)

30 - Arrendajo común (Garrulus glandarius)

31 - Gorrión común (Passer domesticus)
32 - Pico picapinos (Dendrocopos major)
33 - Collalba gris (Oenanthe oenanthe)
34 - Escribano soteño (Emberiza cirlus)
35 - Tarabilla común (Saxicola torquata)
36 - Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala)
37 - Tórtola común (Streptopelia turtur)
38 - Abejaruco común (Merops apiaster)
39 - Golondrina común (Hirundo rustica)
40 - Mito (Aegithalos caudatus)
41 - Carbonero garrapinos (Parus ater)
42 - Curruca capirotada (Sylvia atricapilla)
43 - Paloma bravía (Columba livia)
44 - Trepador azul (Sitta europaea)
45 - Urraca (Pica pica)


Con las piernas chorreando subimos de nuevo al vehículo para buscar dos rapaces: culebrera europea (Circaetus gallicus) y azor (Accipiter gentilis). Joan, buen conocedor de la zona, nos llevó a dos puntos óptimos para su contacto, y aunque no hubo suerte inicialmente con la primera ave, sí la tuvimos con el azor, el bellísimo rey de los bosques. Sin embargo mientras esperábamos a la culebrera sí sacamos partido del tiempo: aprovechamos para descalzarnos y escurrir de los calcetines la abundante agua. Como bien apuntó Dani, "somos la tribu de los pies mojados".

De vuelta al coche con el sol ya en lo alto. Fuimos a continuación a un valle próximo, en busca de dos especies concretas: pico menor (Dendrocopos minor) y picogordo (Coccotrhaustes coccotrhaustes), con los pies y la ropa algo más secos. Aunque no hubo suerte con esos dos pesos pesados de nuestra avifauna (por su relevancia, que no por sus kilos), lo cierto es que no importó, porque el hecho de visitar lugares con ambientes muy variados siempre provoca que la lista crezca y crezca. De hecho, ¡nos apareció por fin el águila culebrera!

El Maresme es una comarca privilegiada, con alternancia de paisajes algo húmedos, otros más secos, cierta altura, paisajes a nivel de mar, playa incluida, etc. Así las cosas, pudimos dar por "más o menos terminados" los deberes en cuanto a especies forestales, y pusimos rumbo al delta del Llobregat para buscar allí aves acuáticas.

46 - Zorzal común (Turdus philomelos)
47 - Pardillo común (Carduelis cannabina)
48 - Buitrón (Cisticola juncidis)
49 - Verderón común (Carduelis chloris)
50 - Avión común (Delichon urbicum)
51 - Gaviota patiamarilla (Larus michahellis)
52 - Azor (Accipiter gentilis)
53 - Pito real (Picus viridis)
54 - Culebrera europea (Circaetus gallicus)
55 - Mosquitero común (Phylloscopus collybita)
56 - Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)
57 - Cotorra de Kramer (Psittacula krameri)
58 - Abubilla (Upupa epops)
59 - Garcilla bueyera (Bubulcus ibis)


Una zona húmeda es un punto obligatorio de visita durante una maratón. Y el delta del Llobregat es uno de los mejores lugares para este fin: gran cantidad de especies repartidas en un territorio pequeño, y distancias cortas que permiten rápidas identificaciones.

Como somos muy buenos (y modestos) sumamos 60 especies más para alcanzar las 119, todo un hito aderezado con magníficas observaciones de aves tan espectaculares como el fumarel aliblanco, el avetorillo, el mosquitero silbador, los dos zarapitos o la canastera.

El delta del Llobregat combina varios ambientes como son algunas marismas, pastos inundados, lagunas, pinares litorales, carrizales, playa con dunas y el mismo río Llobregat. La zona en la que nos hallábamos nosotros (Cal Tet) tiene algunos kilómetros de longitud y el punto final del itinerario es la playa. En todos esos ambientes hicimos buenas observaciones que nos compensaron las horas que gastamos en esta preciosa reserva natural.

60 - Cotorra gris argentina (Myiopsitta monachus)
61 - Garceta común (Egretta garzetta)
62 - Gorrión molinero (Passer montanus)
63 - Estornino pinto (Sturnus vulgaris)
64 - Lavandera boyera (Motacilla flava)
65 - Cogujada común (Galerida cristata)
66 - Estornino negro (Sturnus unicolor)
67 - Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus)
68 - Garza imperial (Ardea purpurea)

69 - Zampullín chico (Tachybatpus ruficollis)
70 - Carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus)
71 - Carricero común (Acrocephalus scirpaceus)
72 - Focha común (Fulica atra)
73 - Cigüeñuela (Himantopus himantopus)
74 - Andarríos bastardo (Tringa glareola)
75 - Ánade real (Anas platyrhynchos)
76 - Garza real (Ardea cinerea)
77 - Archibebe común (Tringa totanus)
78 - Chorlitejo chico (Charadrius dubius)
79 - Archibebe claro (Tringa nebularia)
80 - Garcilla cangrejera (Ardeola ralloides)

81 - Carricerín real (Acrocephalus melanopogon)
82 - Zarcero sp. (Hippolais sp.)
83 - Avetorillo común (Ixobrychus  minutus)
84 - Tarro blanco (Tadorna tadorna)
85 - Avión zapador (Riparia riparia)
86 - Somormujo lavanco (Podiceps cristatus)
87 - Fumarel cariblanco (Chlidonias hybrida)

88 - Andarríos chico (Actitis hypoleucos)
89 - Gaviota de Audouin (Larus audouinii)
90 - Ánade friso (Anas strepera)
91 - Pato colorado (Netta rufina)
92 - Papamoscas gris (Muscicapa striata)
93 - Papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca)
94 - Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus)
95 - Morito (Plegadis falcinellus)
96 - Martinete (Nycticorax nycticorax)
97 - Gaviota reidora (Larus ridibundus)
98 - Gaviota cabecinegra (Larus melanocephalus)
99 - Polla de agua (Gallinula chloropus)
100 - Cormorán grande (Phalacrocorax carbo)
101 - Ostrero (Haematopus ostralegus)
102 - Zarapito real (Numenius arquata)
103 - Correlimos tridáctilo (Calidris alba)
104 - Charrán patinegro (Sterna sandvicensis)
105 - Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus)
106 - Tarabilla norteña (Saxicola rubetra)
107 - Zarapito trinador (Numenius phaeopus)
108 - Chorlito gris (Pluvialis squatarola)
109 - Pardela sp. (Puffinus sp.)
110 - Correlimos común (Calidris alpina)
111 - Canastera (Glareola pratincola)
112 - Mosquitero silbador (Phylloscopus sibilatrix)
113 - Alcaudón común (Lanius senator)

114 - Fumarel aliblanco (Chlidonias leucopterus)


115 - Porrón común (Aythya ferina)
116 - Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula)
117 - Correlimos menudo (Calidris minuta)
118 - Fumarel común (Chlidonias niger)
119 - Ánsar común (Anser anser)

Aún nos quedó tiempo para ir a la cercana sierra del Garraf para alargar la lista buscando aves rupícolas. Era éste un hábitat distinto a los anteriores: extrema sequedad, ausencia de árboles, vegetación muy baja ideal para currucas, acantilados...



La visita no fue todo lo fructífera que podíamos esperar (nos falló por ejemplo el águila perdicera) pero al menos vimos aves nuevas, gracias a la infalible habilidad de Dani para una difícil técnica de observación (la cual ya había puesto en práctica también tres años atrás): el "extreme panching birding" o "técnica del escarabajo agonizante".



¡Objetivo logrado! 126 especies. Ahora solo quedaba esperar a que el resto de equipos no pudieran participar por haberse equivocado de fecha, ¡y la victoria sería nuestra!

120 - Vencejo pálido (Apus pallidus)
121 - Perdiz roja (Alectoris rufa)
122 - Curruca rabilarga (Sylvia undata)
123 - Ratonero común (Buteo buteo)
124 - Collalba rubia (Oenanthe hispanica)
125 - Triguero (Emberiza calandra)
126 - Cogujada montesina (Galerida theklae)




Por supuesto eso no ocurrió. Pero aunque no ganamos, no guardamos más que un maravilloso recuerdo de aquella jornada: era todo un reto realizar la maratón en pocos kilómetros alrededor de una gran urbe como Barcelona, y el resultado fue muy satisfactorio.

Como dije al principio, ya hemos disputado también la maratón del 2012. En breve colgaré también el relato de ese día.

martes, 8 de mayo de 2012

Torres de Segre, Candasnos, La Salada

El tiempo pasa, y ya casi fa vint anys que tinc vint anys, y últimamente me está dando por bimbar aquellas especies de aves que se me han resistido a lo largo de mi vida. Tarde o temprando tenía que ponerme a buscarlas, y ahora es un momento tan bueno como cualquier otro. El bigotudo (Panurus biarmicus) es una de esas especies.

El 26 de febrero de este año 2012 fuimos en su busca Daniel González y yo, visitando el pantano de Utxesa, en Torres de Segre (Lleida), pero no tuvimos suerte (aunque sí aparecieron otras especies en lo que volvió a ser una gran jornada de observación de aves).

Siete días después, el 4 de marzo, volví a intentarlo. En esta ocasión no vino Dani, pero sí Lluís Hernández y mi sobrino Jordi. El lugar escogido fue el mismo, pero la visita al pantano de Utxesa fue solo la primera parada que los ornitosectarios hicimos aquel día. El programa era el siguiente:

1 - Partir desde Barcelona en dirección Lleida, para visitar Utxesa a primera hora y buscar bigotudo.
2 - Ir al oeste, hasta Candasnos, ya en Aragón, para intentar ver una cerceta aliazul (Anas discors) que había sido observada días antes.
3 - Ir más al oeste aún, hasta Bujaraloz, y más al sur después, hasta llegar a la Salada de la Playa (Sástago), lugar en el que se había detectado una collalba desértica (Oenanthe deserti).

La gran kilometrada nos permitió detectar un total de 68 especies diferentes, aunque no se llegaron a cumplir los planes que acabo de explicar.

Mi sobrino Jordi, otro apasionado de las aves.
 

El viaje hasta Utxesa transcurrió sin incidentes, y al llegar el bigotudo apareció sin hacernos esperar mucho, cosa de agradecer. Los pequeños pajarillos reclamaban y revoloteaban sobre el carrizo, siempre en movimiento, apenas deteniéndose no más que unas décimas de segundo para desaparecer con rapidez entre la vegetación. El bimbo conseguido nada más empezar nos permitía cierto relajamiento en caso de que luego el día no acompañara.

Otros aves interesantes detectadas en Utxesa fueron carricerín real (Acrocephalus melanopogon), del cual oímos un ejemplar, garceta grande (Casmerodius albus), gavilán (Accipiter nisus), acentor común (Prunella modularis), tejedor (Remiz pendulinus) y escribano palustre (Emberiza schoeniclus).

Cumplido el primer objetivo pudimos poner pronto rumbo a la laguna de Candasnos. Pero aquí ya no hubo suerte con la cerceta aliazul. No sabía yo entonces que dos meses después podría verla en el delta del Llobregat. Escribo estas líneas algo más de 48 horas después de ese avistamiento, gracias a un aviso que el propio Lluís me dio hace tres días.

Milano real (Milvus milvus)
 


Pero volvamos al 4 de marzo. Si buen fue decepcionante no ver la cerceta en Candasnos, no nos fuimos con mal sabor de boca por la gran cantidad de especies que pudimos disfrutar. Entre otras aparecieron: buitre leonado (Gyps fulvus), milano real (Milvus milvus), paloma zurita (Columba oenas), golondrina común (Hirundo rustica), lavandera boyera (Motacilla flava), garceta grande (Casmerodius albus), zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis) y también siete anátidas distintas: ánade real (Anas platyrhynchos), ánade friso (A. strepera), pato cuchara (A. clypeata), cerceta común (A. crecca), pato colorado (Netta rufina), porrón común (Aythya ferina) y porrón moñudo (A. fuligula).


El orden del día nos llevó a Bujaraloz y a la Salada de la Playa. Tampoco fuimos premiados con la collalba desértica, pero a cambio nos llevamos el nada desdeñable avistamiento de tres avutardas (Otis tarda) y de varios ejemplares de gangas (Pterocles alchata) y ortegas (P. orientalis). Otras aves de sumo interés fueron el aguilucho cenizo (Circus pygargus), el mochuelo (Athene noctua), la calandria (Melanocorypha calandra), la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax) y las dos primeras cigüeñuelas del año.

Ortegas (Pterocles orientalis)




 Gangas (Pterocles alchata)


Mochuelo (Athene noctua)



Buscamos con ansia a la collalba pero como ya he dicho no se dejó ver. Pero la contemplación de las avutardas, las gangas y las ortegas, y del paisaje en el que viven, bien vale un desplazamiento hasta la Salada de la Playa.

De regreso hacia Barcelona, ya atardeciendo, nos detuvimos de nuevo en Candasnos, para realizar un último intento de hallar a la cerceta aliazul. Esta segunda visita no dio mejores resultados que la realizada por la mañana, en lo que a la bella anátida se refiere, pero sí nos ofreció un espectáculo sin igual en forma de dormidero de aguiluchos laguneros (Circus aeruginosus). Decenas y decenas de ejemplares se agolpaban en los campos aledaños a la laguna, buscando un lugar tranquilo en el que posarse bajo los últimos rayos del sol poniente.








 


Estorninos negros (Sturnus unicolor)


Tres objetivos, tres posibles bimbos, y uno solo conseguido, el bellísimo bigotudo. A pesar de eso no puedo más que calificar la jornada de éxito absoluto, así de poco acostumbrado estoy a la visión de las avutardas, inmensa ave que aquel 4 de marzo contemplé por tercera vez en mi vida.