domingo, 8 de julio de 2018

Brasil 2017, sexta parte: Jardinópolis, el lugar paradisíaco donde matan ratas a palazos.

16 de agosto. Volví a la carga.

El radiante sol que entraba por la ventana de la habitación nos anunciaba que comenzaba un hermoso nuevo día en Brasil.

Jardinópolis



Pero no estaba en mi casa. No podía salir imprudentemente a pasear por ahí por propiedades ajenas. Era un simple invitado, así que me lo tomé con calma y con cierta timidez asomé la nariz por el exterior. Encontré a Valmor, nuestro anfitrión. Ya estaba enterado de mi gusto por las aves: la noche anterior, durante la cena, Henrique sacó el tema. Me presentó a su familia de esta manera:

- A Jordi le gusta ver aves, ¡siente pasión por ellas! Le encantan, no se le escapa ni una y hemos podido ver cosas que no sabíamos ni que existían.

Me llenaron de orgullo sus palabras, y no pude evitar esbozar una sonrisa recordando como había cambiado su discurso con el paso de los días, cuando inicialmente me presentaba con las palabras:

- El hobby de Jordi son las aves.

Mis pobres compañeros de viaje me habían sufrido en sus propias carnes, y ahora Henrique no podía dejar de remarcarle a Valmor que...

- ...no es un hobby, ¡es una obsesión!

Finalmente lo había comprendido. Por fin habíamos pasado del hobby a la obsesión enfermiza.

Así pues, aquella mañana Valmor me invitó a dar un paseo por el jardín. Me mostró sus gallinas y el espléndido gallo con pantalones. Hablamos de tucanes y me explicó que los había oído aquella misma mañana con las primeras luces del alba, pero al parecer se habían marchado a otra parte, oh, qué pena. No vimos ni uno, así que tuve que conformarme con... ¡loros! Varios ejemplares de Pionus maximiliani se posaron en la copa de un árbol cercano, en el bosquecillo adyacente a la finca. Me saludaron, me dieron los buenos días y amablemente posaron para mí largo rato.

Loro choclero - Pionus maximiliani




Zorzal chalchalero - Turdus amaurochalinus



Disfruté de otras especies como la pomba carijó o el curicaca (Theristicus caudatus). Algunos ejemplares de esta última especie pasaban volando de vez en cuando sobre Jardinópolis.

A los pocos minutos se nos unieron tanto mis compañeros de viaje como la familia de Valmor. En pocos lugares me he sentido tan abrumado por la hospitalidad recibida como en Brasil. Tras llenar los estómagos con el espléndido desayuno con el que nos obsequiaron nuestros anfitriones, nos dispusimos a partir con destino Foz do Iguaçu, pero no sin antes despedirnos de ellos, agradeciéndoles su generosidad y la gran consideración que tuvieron con nosotros.

Arrancamos el vehículo y descendimos de la colina donde estaba la casa hasta el centro del pueblo. A pesar de su bonito nombre, Jardinópolis tiene ratas. Estábamos detenidos en un cruce cuando vimos un enorme animal que levantaba gritos a su paso mientras correteaba junto a varias personas en una gasolinera situada en el otro lado de la calle. El roedor decidió que ya había soportado lo suficiente y cruzó al otro lado de la vía, pero fue una mala decisión. En la otra acera le esperaba su destino: un obrero la vio venir y le asestó un palazo que fue fatal para ella.

Tras superar el shock inicial, decidimos seguir adelante.

En los primeros kilómetros tras abandonar Jardinópolis vimos por fin un mochuelo: se hallaba posado en el suelo junto a la carretera y pasamos a su lado con el coche. Era el segundo bimbo del día tras el loro. No iba mal la cosa. La coruja (Athene cunicularia) era una de las especies que más ilusión me hacía ver (siento especial devoción por las aves nocturnas) y se había hecho esperar pero al final había aparecido.

En San Lorenzo pasamos raudos junto a un grupo de Theristicus caudatus que estaban parados en un prado junto a la carretera.

Muchos kilómetros después llegamos por fin a Foz do Iguaçu y a nuestro hotel, situado en el centro de la ciudad. Un benteví posado en un cable nos dio la bienvenida, o más bien la bentevida, jaja. Pero me reí muy poco cuando al bajar del coche mi cámara cayó al suelo recibiendo un golpe tremendo. Me dio un vuelco el corazón. Maldije a los cuatro vientos mientras daba un portazo en el coche que levantó las miradas airadas de mis compañeros (no me lo tengáis en cuenta, por favor, perdonadme). Cogí la cámara casi temblando, temeroso de que hubiera muerto en su primera aventura, ya que la estrenaba en Brasil. Y de que no pudiera realizar ninguna foto más justo cuando estaba a punto de visitar el parque nacional de las cataratas del Iguaçu, y además con más de la mitad del viaje por delante. Pero los milagros existen. La cámara superó la prueba inicial: se encendió y me mostró las imágenes grabadas en la tarjeta. Además parecía enfocar correctamente.

Respiré aliviado y con el aire se marchó también buena parte de la tensión acumulada por los kilómetros y kilómetros de travesía sin poder disfrutar de las aves con las que me había cruzado aquella mañana. Nos instalamos en las habitaciones y fuimos a dar una vuelta con el coche. Óscar y Henrique nos llevaron a ver el Marco das Três Fronteiras: la confluencia de los ríos Iguazú y Paraná en el punto en el que convergen las fronteras de Brasil, Argentina y Paraguay.

El lugar se hallaba a las afueras de la ciudad. Dejamos el coche en el aparcamiento y yo opté por quedarme allí viendo pájaros. Mis cuatro compañeros de viaje escogieron entrar a ver una exposición en el mirador. Así pues me quedé fuera e intenté ser productivo: paseé arriba y abajo, ascendí una pequeña ladera de algunos metros de altura... volví a bajar, me asomé de nuevo a la barandilla que daba al río...

Al otro lado del río, Paraguay; a la izquierda, al fondo, Argentina.



El balance final fue excelente, aunque las horas pasaron con lentitud y las aves aparecieron con cuentagotas. Además de un hornero que paseaba por el aparcamiento pude ver un ejemplar de Campylorhynchus turdinus en un árbol cercano. Sílvia, Pili, Óscar y Henrique seguían dentro del mirador.

Cucarachero turdino (Campylorhynchus turdinus)



Cacique lomirrojo (Cacicus haemorrhous)



Desde lo alto de la ladera se vislumbraba la orilla argentina. La paraguaya era visible desde cualquier punto, justo enfrente de la barandilla del aparcamiento, al otro lado del río. Yo seguía a la espera de más aves, y tuve premio gordo. Un enorme martín pescador apareció volando muy alto sobre el agua, aún más alto que mi propia posición. La iluminación no era muy buena debido al contraluz. Soltó un único y simple gritito: ¡krek!.

La guía de aves hizo el resto: "...is the only kingfisher that ever flies high above ground, then often emitting a loud harsh -krek!-".  El único martín que vuela muy alto sobre el campo, momento en que a menudo emite un potente krek. ¡Un martín gigante! ¡Bimbazo de Megaceryle torquata! Quedé maravillado y encantado con mi libro. Nunca una guía había sido tan guía.

Río Paraná



Extasiado con el premio a mi infinita paciencia, me deleité aún más con la siguiente ave: una de las observaciones más mágicas de mi viaje a Brasil. Pero ésta también me hizo esperar.

Pasaron los minutos sin novedad alguna. En algún momento caminé hasta la entrada del recinto del Marco das Três Fronteiras, con la esperanza de que mis amigos salieran ya. Me sentía solo y quería estar con ellos. Pero no aparecían. Me alejé de nuevo. Regresé otra vez. Así varias veces, y en uno de esos lances una fotógrafa oficial del centro se me aproximó: me preguntó muy seria qué hacía yo allí parado con una cámara. Sin duda deben echar a menudo a fotógrafos ilegales que se ganan la vida vendiendo las fotos a los visitantes. Le expliqué que buscaba aves y le enseñé el libro, mi maravilloso libro. Quedó convencida y se tranquilizó.

(un friki de los pájaros...)

Al parecer yo no tenía mucha pinta de fotógrafo ilegal (y puede que de turista tampoco).

Pasó el tiempo. La luz menguaba y menguaba y mis amigos seguían sin aparecer. Finalmente se hizo de noche. Ya a oscuras, decidí refugiarme en el acceso al mirador, mucho más iluminado.












Junto a la entrada unas luces verdes situadas en el suelo alumbraban insuficientemente la noche brasileña. Pero el resplandor esmeralda era hermoso y aumentaba la sobrecogedora sensación de misterio.

Tras una larga espera aparecieron por fin mis cuatro compañeros. Óscar, Pili y Henrique se encaminaron hacia el coche. Sílvia y yo les seguíamos detrás. Mientras hablaba con ella, junto a una de las luces verdes del suelo se alzó en el silencio un gran pájaro. Voló un par de metros y descendió inmediatamente tras gritar en un buen inglés:

- WE ARE!

Me quedé anonadado, estupefacto, boquiabierto. Para mí frustración, Sílvia no había visto nada. Fue sólo un instante, ¡pero qué instante! Acababa de contemplar un fantasma, un chotacabras sudamericano con manos y rectrices blancas. Aún no sabía qué especie, pero fuera cual fuese, ni en mis mejores sueños contaba con una observación tan maravillosa como la que acababa de vivir. Para nada esperaba ver algo así durante el viaje, y mucho menos en circunstancias tan bonitas.

Aquí revoloteó. Por cierto, el verde es mi color favorito.





Tiempo después, en Barcelona, consultando la web xenocanto di al final con el autor del grito. Estuve barajando diferentes posibilidades entre varias especies, pero ninguna coincidía con la voz. Finalmente apareció. Ahí estaba, un "we-are!" bien alto y sonoro: chotacabras pauraque, Nyctidromus albicollis. Maravilla del mundo natural, que pude contemplar ni que fuera por una única vez en mi vida. Me sentí dichoso. Again.

La jornada se saldó de una manera menos mística y mucho más terrenal: cenamos en una pizzería de la ciudad con la ilusión de una nueva jornada que prometía mucho. El día siguiente tendría que ser por fuerza uno de los mejores del viaje. Íbamos a visitar las cataratas del Iguaçu.

martes, 17 de abril de 2018

Migració de tardor a l'Espinal, campanya 2017

La tardor del 2017, com cada any des del 2010, s'ha fet un control dels rapinyaires que passen en migració post-nupcial als terrenys de l'Espinal i Turó de Castellans (Argentona - Maresme). Aquest any però l'esforç ha sigut més gran que els anteriors, i això s'ha vist reflectit en observacions tan interessants d'espècies poc freqüents com l'arpella pàl·lida rusa, el falcó cama-roig o l'estrella de la campanya: l'àguila pomerània. També el número total de rapinyaires migrants és destacable: 1242.

S'han dedicat 150 hores a l'observació, repartides entre els mesos de setembre, octubre i novembre. La data inicial fou el 2 de setembre, i la final el 8 de novembre. L'esforç per tant ha sigut considerable els dos primers mesos i no tant al tercer. La distribució del temps ha sigut la següent:

- Setembre: dies 2, 11, i del 16 al 30 de manera consecutiva (total 17 dies). Unes 70 hores aproximadament d'observació , amb una mitjana d'unes 4 hores diàries.
- Octubre: dies 1, 2, 3, 7, 8, 9, 12, 13, 14, 15, 21, 22, 23, 24, 28 i 29 (total 16 dies). Unes 65 hores aproximadament d'observació, amb una mitjana d'unes 4 hores diàries.
- Novembre: dies 1, 2, 3 i 8. En total aproximadament 14 hores i 50 minuts d'observació. Mitjana d'unes 3 hores i 40 minuts per dia.

L'hora d'inici ha variat des de les 7.25 (hora oficial) del dia 21 de setembre fins les 17:40 (hora oficial) del dia 9 d'octubre. L'hora de finalització s'ha mogut entre les 8:50 del dia 21 de setembre (aquesta jornada va ser la més curta) fins les 19:30 de diversos dies (hora oficial també). De tota manera s'ha intentat en la mesura que ha sigut possible cobrir tantes hores de llum com permetés la disponibilitat dels observadors, i la majoria de jornades tenen força hores del matí i de la tarda.

L'Espinal



Aquests són els totals de rapinyaires en migració:

Circus aeruginosus (arpella vulgar, aguilucho lagunero occidental, Western Marsh-harrier): 88
Circus macrourus (arpella pàl·lida rusa, aguilucho papialbo, Pallid Harrier): 2
Milvus milvus (milà reial, milano real, red kite): 9
Pernis apivorus (aligot vesper, abejero europeo, European Honey-buzzard): 301
Buteo buteo (aligot comú, busardo ratonero, Eurasian Buzzard): 153
Circaetus gallicus (àguila marcenca, culebrera europea, Short-toed Snake-eagle): 7
Pandion haliaetus (àguila pescadora, águila pescadora, Osprey): 11
Clanga pomarina (àguila pomerània, águila pomerana, Lesser Spoted Eagle): 1
Hieraaetus pennatus (àguila calçada, águila calzada, Booted Eagle): 27
Falco tinnunculus (xoriguer comú, cernícalo vulgar, Common Kestrel): 390
Falco subbuteo (falcó mostatxus, alcotán europeo, Eurasian Hobby): 146
Falco vespertinus (falcó cama-roig, cernícalo patirrojo, Red-footed Falcon): 1
Falco peregrinus (falcó pelegrí, halcón peregrine, Peregrine Falcon): 5
Falco eleonorae (falcó de la reina, halcón de Eleonora, Eleonora's Falcon): 3
Accipiter nisus (esparver vulgar, gavilán común, Eurasian Sparrowhawk: 94
Accipiter gentilis (astor, azor común, Northern Goshawk) : 4

Vam aprofitar per controlar altres espècies interessants, com els corbs marins o alguns passeriformes:

Phalacrocorax carbo (corb marí gros, cormorán grande, Great Cormoran): 431
Cecropis daurica (orenete cua-rogenca, golondrina dáurica, Red-rumped Swallow): 10
Coccothraustes coccothraustes (durbec, picogordo común, Hawfinch): 232
Fringilla montifringilla (pinsà comú, pinzón vulgar, Common Chaffinch): 8
Carduelis spinus (lluer, jilguero lúgano, Eurasian Siskin) : 191
Pyrrhula pyrrhula (pinsà borroner, camachuelo común, Eurasian Bullfinch): 2
Loxia curvirostra (trencapinyes, piquituerto común, Red Crossbill): 5

Entre els rapinyaires, l'espècie més abundant va ser el xoriguer comú, per sobre de l'aligot vesper. Les més rares van ser l'àguila pomerània i el falcó cama-roig amb un exemplar de cada espècie, i l'arpella pàl·lida rusa amb dos. Però destaca també l'absència total de esparver cendrós (altres anys havia aparegut algun exemplar, tot i que sempre en números baixos) i l'arpella pàl·lida vulgar, espècie tradicionalment amb molt poques observacions al Turó de Castellans (només dos exemplars l'any 2012, els dies 28 d'octubre i 1 de novembre).

La combinació d'aparició de tèrmiques, alternànça de boscos amb alguns cultius, l'abundància d'aliment, i la seva situació a la Serralada Litoral, fa de l'Espinal un lloc estratègic escollit per totes aquestes espècies com a punt de pas per la seva migració. La bona visibilitat i l'afluència d'observadors fa que s'aconsegueixi força informació sobre el seu pas, fent el lloc molt atractiu també pels ornitòlegs, tant experimentats com aquells que s'estan iniciant.

A continuació comentaré cada espècie per separat.


CIRCUS AERUGINOSUS - Arpella vulgar - Aguilucho lagunero europeo - Marsh harrier:
Un total de 88 exemplars repartits entre els dies 11 de setembre  i el 15 d'octubre, amb màxims de 16 individus els dies 16 i 17 de setembre.








CIRCUS MACROURUS - Arpella pàl·lida rusa - Aguilucho papialbo - Pallid harrier:
Un mascle de segon any el dia 24 de setembre i un altre mascle cinc dies després, el 29. Primeres dues citacions des que es van començar els censos l'any 2010.

Exemplar del dia 24:


Exemplar del dia 29 (fotos de Francina Turon):





MILVUS MILVUS - Milà reial - Milano real - Red kite:
El millor any de llarg per aquesta espècie. En total 9 exemplars van travessar el cel entre el 17 de setembre i el 22 d'octubre (1 exemplar el 2014 i 1 exemplar el 2011). El millor dia va ser el 26 de setembre amb 3 ocells.




PERNIS APIVORUS Aligot vesper - Abejero europeo - European honey-buzzard:
La segona espècie més abundant després del xoriguer comú. 301 exemplars amb un 89,70% al setembre i un 10,30% a l'octubre (només el 17 de setembre es van comptar 163 ocells, el màxim de l'any). La primera observació va ser el dia 11 de setembre, i l'última el 8 d'octubre.








BUTEO BUTEO - Aligot comú - Busardo ratonero - Eurasian buzzard:
Total de 153 exemplars repartits entre setembre (primera cita el dia 16), octubre i novembre (última cita el dia 2). Màxim de 17 ocells el dia 8 d'octubre. El 62,09% del total van passar a l'octubre, el 31,37% al setembre i el 6,54% al novembre (però s'ha de tenir en compte que es va donar per finalitzada la campanya el dia 8 de novembre i que aquest mes només compta amb quatre dates: dies 1, 2, 3 i 8).








CIRCAETUS GALLICUS - Àguila marcenca - Culebrera europea - Shor-toed snake-eagle:
7 exemplars, 4 al setembre i 3 a l'octubre. Els primers migrants el dia 17 de setembre (3) i l'última cita el dia 22 d'octubre (1).




PANDION HALIAETUS - Àguila pescadora - Águila pescadora - Osprey:
11 exemplars, 8 al setembre (primers 2 ocells el dia 17) i 3 a l'octubre (últim exemplar el dia 15). Un dels ocells més agraïts de l'Espinal, fidel sempre amb les seves espectaculars aparicions.






CLANGA POMARINA - Àguila pomerània - Águila pomarina - Pomarine eagle:
Primera cita per l'Espinal. Un exemplar el dia 17 de setembre en migració activa en direcció SO a les 16:05 de la tarda. L'estrella indiscutible de la campanya que malauradament només vam poder gaudir en Javi Mendoza i jo.




HIERAAETUS PENNATUS - Àguila calçada - Águila calzada - Booted eagle:
Es van observar 27 exemplars. La primera observació el 17 de setembre amb 3 ocells (es van veure 15 en total en aquest mes). L'última, un únic individu el dia 24 d'octubre (total de 12 per aquest mes).

FALCO TINNUNCULUS - Xoriguer comú - Cernícalo vulgar - Common kestrel:
El rapinyaire més abundant en migració. En total, 390 exemplars: 191 al setembre (primera observació 7 ocells el dia 16) i 199 a l'octubre (última observació 6 ocells el dia 28). Cap migrant al novembre.




FALCO SUBBUTEO - Falcó mostatxut - Alcotán europeo - Eurasian hobby:
146 exemplars, el 87,67% al setembre (128 exemplars, primera observació de 6 ocells el dia 2 de setembre) i el 12,33% a l'octubre (18 ocells, última observació d'un ocell el dia 24).




FALCO VESPERTINUS - Falcó cama-roig - Cernícalo patirrojo - Red-footed falcon:
Una altre de les estrelles de l'Espinal, en part per tenir certa regularitat. Només un exemplar, una femella el 29 de setembre. Quarta cita per l'Espinal: 1 femella el 2 d'octubre del 2011, 1 femella el 13 d'octubre del 2012 i 1 femella el 4 d'octubre del 2015. Com a dada interessant vull afegir també que el 24 de setembre del 2016 vam veure encara una altre femella en una jornada d'observació de la migració de tardor a prop de la Creu de Rupit (Arenys de Munt), en un punt situat a 11 km de distància de l'Espinal en línia recta.

Foto de Francina Turon:



FALCO PEREGRINUS - Falcó peregrí - Halcón peregrino - Peregrine falcon:
5 exemplars, 2 al setembre, 2 a l'octubre i 1 al novembre. Primera observació el 2 de setembre i última el 8 de novembre.




FALCO ELEONORAE - Falcó de la reina - Halcón de Eleonora - Eleonora's falcon:
3 exemplars, tots al setembre, els dies 22, 24 i 25. La quantitat està dins lo habitual per aquesta espècie: 5 individus el 2016, 2 el 2015, 8 el 2014, 2 el 2013, 2 el 2012, 10 el 2011, 8 el 2010 (font www.ornitho.cat).




ACCIPITER NISUS - Esparver comú - Gavilán común - Eurasian sparrowhawk:
En total 94 exemplars, 70 al setembre i 24 a l'octubre. La primera observació el dia 2 de setembre (un ocell) i l'última el 29 d'octubre (dos).




ACCIPITER GENTILIS - Astor - Azor común - Nothern goshawk:
4 exemplars, 2 el 17 de setembre, 1 el 3 d'octubre i 1 el 29 d'octubre.




Pel que fa als no rapinyaires, comentaré les espècies ja esmentades més amunt. Sobre els passeriformes, s'ha de tenir en compte que es va donar prioritat als rapinyaires en els moments de pas d'aquests últims i que per tant a estones no es va posar prou atenció en les espècies més petites, deixant passar sense comptar possiblement alguns exemplars.

PHALACROCORAX CARBO - Corb marí gros - Cormorán grande - Great cormorant:
Un total de 431 exemplars. Aquesta espècie normalment passa en estols, alguns de grans fins i tot. La majoria ho han fet a l'octubre (320 ocells, el 75% del total) i al novembre (100), amb només 4 exemplars al setembre (el dia 25). L'última observació va ser el 8 de novembre amb 38 ocells.






CECROPIS DAURICA - Oreneta cua-rogenca - Golondrina dáurica - Red-rumped swallow:
Es van observar 10 exemplars. El 17 de setembre 5, el 24 de setembre 2 i el 29 de setembre 2. A l'octubre va apareixer un únic ocell el dia 15, i és l'última cita d'aquest any, que ha sigut de llarg el millor per aquesta espècia d'ençà que vam començar els controls l'any 2010.

COCCOTHRAUSTES COCCOTHRAUSTES - Durbec - Picogordo - Hawfinch:
Any d'irrupció a tot el territori, i per tant també a l'Espinal, amb un total de 232 exemplars. La primera cita va ser 1 ocell el 25 de setembre, i l'última 11 ocells el 8 de novembre. El 94,4% van passar entre octubre i novembre. El màxim va ser de 32, els dies 3 i 22 d'octubre.

FRINGILLA MONTIFRINGILLA - Pinsà mec - Pinzón real - Brambling:
8 ocells, tots el 21 d'octubre.

SPINUS SPINUS - Lluer - Jilguero lúgano - Eurasian siskin:
Un total de 191 exemplars. Primera cita de 3 ocells el 3 d'octubre, i última de 6 el 8 de novembre. Màxim de 89 el 22 d'octubre.

PYRRHULA PYRRHULA - Pinsà borroner - Camachuelo común - Eurasian bullfinch:
Un ocell el 22 d'octubre i un altre el 3 de novembre.

LOXIA CURVIROSTRA - Trencapinyes - Piquituerto común - Red crossbill:
4 ocells el dia 11 de setembre i 1 el 8 de novembre.

Finalment detallo a continuació la llista d'observadors per ordre alfabètic.

Pep Arcos
Quique Carballal
Andreu Carretero
Jaume Castellà
Toni Fernández
Daniel González
Joan Grajera
Javi Mendoza
Jordi Sala
Francina Turon
Javier Valladares

Us animo a tots a fer aquesta llista més llarga aquest 2018.

jueves, 12 de abril de 2018

Brasil 2017, quinta parte: vino, amatistas, indios guaraníes.

15 de agosto del 2017.

Recogimos todas nuestras cosas y dejamos el apartamento, pero antes de marcharnos fuimos a ver a Mauri para despedirnos. Vivía ella en una deliciosa casita situada en el fondo de un pequeño valle. Uno de los encantos de Crissiumal es que pasas en cuestión de segundos del casco urbano a la más salvaje naturaleza. Y es que para llegar a su casa descendimos por una sinuosa pista de tierra flanqueada por un frondoso y verde bosque, que dio paso a unos campos abiertos, diáfanos y frescos.

De haberlo sabido, probablemente el día anterior habría tomado esta ruta para buscar aves y no la carretera del río Uruguay. Sin embargo no sería justo decir que lamento aquella decisión después de los excelentes resultados que dio el paseo.

Mauri nos mostró parte de la casa y nos hizo pasar a través de una especie de cobertizo que guarecía el asador para la carne (Rio Grande do Sul es tierra de gauchos, de mate y de asados). Atravesamos una puerta y vimos los campos que había más allá. Mientras los demás hablaban, yo me fijé en un pequeño pájaro que me observaba desde la rama de un pequeño arbolito situado junto a mí. Era un chingolo común (Zonotrichia capensis), o como le llaman en Brasil, tico tico. Se trataba de mi primera observación confirmada del viaje (me había parecido verlo alguna vez yendo en coche los días anteriores pero esperé a que llegara el momento de verlo bien, y llegó).

Había dejado la cámara de fotos dentro del vehículo, craso error, y fui a por ella. Pero cuando regresé Mauri había cerrado la puerta del cobertizo. Todos seguían hablando, ajenos al pajarillo y a mi disimulado intento de retratarlo. Era lógico. Yo mismo no dedicaba el cien por cien de mi atención al ave, teniendo en cuenta que era una despedida y que probablemente no volveríamos a encontrarnos nunca más.

Y es que el adiós fue sentido. Aquella gente tan amable iba a quedar atrás, junto con Crissiumal, que tantas alegrías nos había dado en aquellas primeras jornadas.

Abandonamos definitivamente el pueblo y pusimos rumbo noreste. Óscar y Henrique nos llevaban a visitar unas bodegas de lo más peculiares: se hallaban asentadas en unas grutas de las que se había extraído amatista años atrás. La amatista es una variedad violeta del cuarzo, una piedra muy espectacular y que puede alcanzar tamaños considerables. Las bodegas presentaban aún numerosos restos minerales, algunos aprovechados incluso como mobiliario, y esta combinación resultaba en una llamativa y bella atracción para los turistas. Se hallaban estas bodegas cerca de un pueblo cuyo nombre lo decía todo: Ametista do Sul.

Para llegar hasta allí pasamos por Frederico Westphalen, una próspera y pequeña ciudad, o un pueblo grande, como queramos. A sus afueras, desde el coche realicé el segundo bimbo del día: por fin pude confirmar la garceta nívea, que ya me había parecido ver en días anteriores. Me hizo especial ilusión porque era una de las pocas aves que conocía de América, y siempre es más agradable conocer una especie e identificarla en directo que hacerlo a posteriori a través de fotos y con una guía en la mano. Además, me encanta como suena su nombre en latín: Egretta thula. Hacía años que pensaba en esta ave y fue un placer conocerla en persona. Mucho gusto, señora garceta.

Llegamos a Ametista do Sul y encontramos las bodegas y las cuevas. Para visitarlas hay que pasar antes por recepción, un pequeño edificio en el que se venden los distintos vinos criados allí. Antes de comenzar la visita nos proporcionaron unos cascos para protegernos de posibles golpes en la cabeza. Teníamos un aspecto pintoresco. Parecíamos profesionales de algo.

Una chica nos guió fuera del edificio y nos condujo hasta la entrada de la cueva, situada muy cerca, en la  base de una ladera. Antes de entrar sin embargo miré al cielo. Una rapaz se remontaba en círculos sobre nosotros. Mis compañeros se internaban ya con rapidez en las profundidades de la tierra y no era cuestión de hacerlos esperar. Disparé la cámara con la esperanza de identificar al ave más adelante, cosa que conseguí.

Busardo caminero, Rupornis magnirostris



La visita a la cueva fue muy interesante, tanto por el interés mineralógico como por los vinos, y aunque los cinco amamos este brebaje, quizá lo fue especialmente más para Óscar, que es enólogo, y para Sílvia: no en vano corre por sus venas sangre del Penedès.














Tras la visita pudimos disfrutar de una cata de distintas variedades. Nos ofrecieron probar un tinto y aceptamos. Estaba bastante bueno. Yo pensaba en los pájaros de fuera, pero acepté una segunda copa, esta vez de un rosado. ¿Desean probar este otro también? Venga. Distintos brebajes fueron circulando frente a nosotros. Llenar. Vaciar. Lavado. Llenar. Vaciar. Lavado. ¿Otro más?

El asunto se resolvió con la compra de algunas botellas.

Salimos al exterior y me pareció que veía el mundo con otros ojos. Como mínimo ya no me parecía tan malo haber perdido algunos minutos con aquella cata. Tal vez viera el doble de pájaros ahora, jaja. Pero la triste realidad es que en no se movía gran cosa ni por el cielo, ni por los árboles, ni por los campos. De hecho no había nada.

Fuimos a comer al pueblo. Aparcamos frente a un self-service, como no podía ser de otra manera, y entramos para coger mesa. Dejé en el coche los prismáticos y la cámara de fotos, con la intención de no abusar de la paciencia de mis compañeros. Mi decisión era firme. Tenía que olvidarme de los pájaros durante un buen rato y comer tranquilo.

Tardé aproximadamente un par de minutos en pedirle a Óscar la llave del vehículo para ir a buscarlos: unas golondrinas se habían posado en unos cables justo enfrente del restaurante. Con el plato rebosante de comida, sentado en mi silla y sintiéndome un poco culpable, alcé la cámara para inmortalizar a aquellas preciosidades. Noté las miradas de mis no-ornitólogos compañeros pero apenas protestaron. Apenas.

Me pedí una cerveza para beber. Un poco (más) de alcohol siempre anima el espíritu.

¡Bimbo! Golondrina pechigrís, Progne chalybea







Tras comer fuimos de compras. ¿A buscar prismáticos nuevos? ¡Bieeen, bieeen! Ah, pues no. ïbamos a comprar piedras. ¿Habrá pájaros dentro de las tiendas? No, no los había, al menos no vivos y emplumados. En el pueblo vendían amatistas por todas partes, había auténticos supermercados de minerales en los que se vendían llaveros, piedras de todos los tamaños y formas, columnas, fuentes de agua, esculturas, murales, incluso bolígrafos y todo tipo de objetos construidos con amatistas. Pájaros de amatista también.

Compré un par de souvenirs, para que no se diga que los ornitólogos no enriquecemos a la población allí donde vamos. Bueno, lo cierto es que les había prometido a unas amigas que les llevaría un recuerdo de Brasil, y aquel parecía el momento y el lugar adecuado para su búsqueda.

La siguiente parada era la iglesia de São Gabriel, famosa por tener en su interior las paredes totalmente recubiertas de...

...en efecto, de amatistas.

Sin embargo cobraban por acceder a ella y el precio nos pareció excesivo. Nos conformamos pues con verla desde fuera. Podríamos haber pagado con cualquier amatista hallada en el suelo, pero no, querían dinero de curso legal, vaya por dios.

Óscar y la iglesia de São Gabriel



Abandonamos Ametista do Sul y continuamos rumbo norte, con la intención de dejar el estado de Rio Grande do Sul y entrar en el de Santa Catarina. Queríamos llegar a Jardinópolis, donde debíamos dormir. Sin embargo no fue fácil llegar hasta allí.

La frontera entre ambos estados no es otra que el río Uruguay. Nos dirigíamos a un puente para cruzarlo pero no lo conseguimos. ¿El motivo? Una larga cola de vehículos estaba detenida en la carretera.

Tras un buen rato parados decidimos investigar un poco. El sol caía con mucha fuerza y quemaba. Hacía calor. Sílvia y Pili fueron a ver qué pasaba. Óscar y Henrique fueron a guarecerse bajo la sombra de un árbol cercano. Mientras, yo me quedé junto al vehículo para vigilarlo. Era mentira. En realidad lo que quería vigilar eran los bosquecillos cercanos y las laderas escarpadas situadas más allá. Sin embargo solo un grupo de urubus se atrevía a pasearse bajo el ardiente sol.




Pili y Sílvia regresaron. Resultó que los indios guaraníes habían cortado el paso provocando un gran atasco. Era su manera de protestar para reclamar más derechos.

Vimos que algunos coches giraban hacia el carril contrario para regresar por donde habían venido. Habían pasado dos horas desde que dejamos Ametista do Sul cuando finalmente hicimos lo mismo. Dimos media vuelta y buscamos otro paso. Tras unos cuantos kilómetros y algo de investigación hallamos la manera de cruzal el río: una balsa que cruzaba de Vicente Dutra a Mondaí, bastante más al oeste del punto que buscábamos inicialmente. Esto nos desviaba de la ruta más rápida para llegar a Jardinópolis.

Llegamos al paso más de tres horas después de dejar Ametista do Sul. Mientras esperábamos nuestro turno para subir a la balsa vi algo. ¡Pájaros, por fin! Lástima que se tratasen de gallinas. Las fotografié. Veíamos gallinas a menudo en los arcenes de las carreteras, una imagen habitual en el sur de Brasil. Sílvia y Pili descubrieron por qué. Al parecer los camiones perdían grano a su paso y las aves se aprovechaban de ello.

Un urubu de cabeza roja me miró con cara de aburrimiento. Una cara de aburrimiento muy roja.








Desde la balsa pude fotografiar un cormorán neotropical o cormorán biguá (Phalacrocorax brasilianus). Ya había visto uno desde el coche, a través de la ventanilla, un cormorán que sobrevolaba el río en la distancia, pero esta observación era la buena, con foto incluida. Cuarto bimbo del día, tras el tico tico, la Egretta thula y las golondrinas.










Atravesado el río, no nos quedó más que conducir hasta Jardinópolis, adonde llegamos ya de noche. Pocos kilómetros antes de llegar una gran rapaz nocturna cruzó frente a nosotros. Pero fue imposible identificarla. No fue más que una sombra y como mucho puedo conjeturar su tamaño, algo mayor que el de una lechuza común.

En Jardinópolis nos acogió en su casa Valmor y su maravillosa familia. Tras unas cervezas heladas (¡las conservan a un par de grados bajo cero!) y una opípara cena nos fuimos a descansar, instalados en lo alto de una colina con vistas increíbles, un paraje de ensueño.

Bona nit i a dormir...


Fotos de Sílvia: