martes, 10 de septiembre de 2013

Día perfecto en el Delta de l'Ebre

Cuando recibí en mi móvil un mensaje de mi amigo Quique Carballal, me quedé bastante sorprendido.

Primero porque era pasada la medianoche del sábado 7 al domingo 8 de septiembre. Hace tan solo un par de días por lo tanto. En segundo lugar me sorprendí porque no entendí su pregunta.

- ¿Estarás por la tarde, Jordi?

No comprendí a qué se refería. ¿Si estaría en mi casa? Suponía que la tarde del domingo estaría en casa, pero no entendía qué tenía eso de interesante, habiendo aves por el mundo. Mi respuesta no fue tampoco la más normal.

- Fulva.

Cualquiera podría pensar que nos comunicábamos en clave. Pero no era así. Sin embargo jugaremos un poco más a los espías y reproduciremos el diálogo (casi) íntegro, convenientemente traducido del català al español:

Q: - ¿Estarás por la tarde, Jordi?
J: - Fulva
Q: - Síiii
J: - ¿Y Tryngites?
Q: - **********
J: - **********
Q: - A ver si lo he entendido (después de 1200km conduciendo con un par de Agapornis como acompañantes estoy un poco espeso): ¿cuándo propones ir al Delta?
J: - Mañana. Jajaja. ***********
Q: - ¡Ostras tú! ¿A qué hora?
J: - ¿Crees que los bichos aguantarán hasta el miércoles? Yo necesito descansar también pero me preocupa que se vayan. Estoy agotado. Jajaja.
Q: - Jajaja. ¡Mira tú! Reventemos.
J: - Jajaja
Q: - ¿A las 7?
J: - ¡Bostiiick!

Era casi  la una de la madrugada. Tras unos intentos infructuosos de convencer a alguna persona más para que nos acompañaran (Alba y Daniela, unas vecinas) apagué la luz a eso de la una y media de la madrugada. Podía dormir casi cinco horas, y me propuse hacerlo de un tirón, ¡y vaya si lo conseguí! Bueno, con permiso de la sed, que me hizo levantarme ante de las tres. Y del frío, ya que me desperté temblando un poco antes de las cuatro. Pero esto quedó compensando cuando me desperté más tarde sudando bajo la manta con la que me había cubierto poco antes. Eran casi las cinco.

A las seis me levanté y me arrastré hacia la cafetera. Le murmuré unos buenos días (que sonaron algo así como "nnooos dasss") y comencé los preparativos.

Pero debería poner a todo el mundo en antecedentes: hacía unos días que habían aparecido en el Delta de l'Ebre varias especies harto interesantes, entre las cuales un chorlito dorado siberiano (Pluvialis fulva) y dos correlimos canelos (Tryngites subruficollis). Quique, por supuesto, estaba al día en cuanto a novedades ornitológicas se refiere. En el diálogo anterior mencionar al fulva fue suficiente para que todo cobrara sentido. Al menos para nosotros.

A las diez y media de la mañana llegamos a la finca DACSA, en el hemidelta sur. Iba a ser el principio de una jornada perfecta: allí nos esperaban dos chorlitos carambolos (Charadrius morinellus), un correlimos pectoral (Calidris melanotos) y un correlimos canelo (Tryngites subruficollis), junto a cientos de otros limícolas: combatientes, correlimos de Temminck y menudos, avefrías, chorlitejos...

Chorlito carambolo (Charadrius morinellus)



 Correlimos pectoral (Calidris melanotos)


Correlimos canelo (Tryngites subruficollis)



Pudimos recrearnos en su observación a placer durante algunas horas, pero hacia las dos de la tarde el rugido de nuestros estómagos reclamó nuestra atención y decidimos ir al Poblenou del Delta en busca de un bar. Esto nos permitiría echar un vistazo a las salinas de la Tancada, para buscar alguna pagaza piquirroja (Sterna caspia).

Abubilla (Upupa epops)



Garcilla cangrejera (Ardeola ralloides)



No hubo suerte en el trayecto de ida, pero sí en el de vuelta. Mi bocadillo de tortilla francesa regado con cerveza y café fue digerido mientras unas pocas caspia descansaban bajo el todavía ardiente sol de septiembre, flanqueadas por perezosos flamencos y algunos otros charranes.

Correlimos menudo (Calidris minuta)


Garceta común (Egretta garzetta)


Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula)


El sol se ocultó repentinamente. El causante era un gigantesco cumulonimbo que surgió de la nada a gran velocidad. Se aproximaba bamboleando su gran panza negra, amenazante, y decidimos trasladarnos de vuelta a la finca DACSA, con la esperanza de detectar las especies que aún nos faltaban antes de que la lluvia descargara.




Pero no llegamos a tiempo. Cayó agua, aunque menos de la que esperábamos. No nos quedó más remedio sin embargo que esperar a que el aguacero cesara para reanudar nuestra búsqueda de los ilustres desaparecidos: el chorlito dorado siberiano y una lavandera cetrina (Motacilla citreola) detectada también el día anterior.

El primero fue detectado por Josep Tantull y señora, a quién hemos de agradecerles la ayuda prestada, que valió para Quique lograra su deseado bimbo (el segundo del día para mí, el primero fue el correlimos canelo). La lavandera apareció como remate final a una jornada histórica en la historia de la ornitosecta: su reclamo, su vuelo, las poses con las que nos obsequió mientras la fotografiaba... no podía acabar el día de otra manera.


Chorlito dorado siberiano (Pluvialis fulva)


Lavandera cetrina (Motacilla citreola)


Además el fin de semana había sido muy productivo de cara al Big Year, pudiendo añadir diez especies más a mi lista particular:

- Halcón de Eleonora, Falco eleonorae, durante la jornada Pernis del sábado cerca de Argentona, Maresme.
- Chorlito carambolo, Charadrius morinellus, segunda observación de mi vida y primera posado, la anterior fue en vuelo. De él. No mío. Yo no suelo volar los domingos. Aunque tampoco recuerdo en qué día cayó la primera observación. Creo que... Eh... Mmm, sigamos.
- Correlimos pectoral, Calidris melanotos, segunda observación de mi vida.
- Correlimos menudo, Calidris minuta
- Correlimos de Temminck, Calidris temminckii
- Correlimos canelo, Tryngites subruficollis, ¡bimbo!
- Pagaza piquirroja, Sterna caspia
- Chorlito dorado comun, Pluvialis apricaria
- Chorlito dorado siberiano, Pluvialis fulva, ¡bimbo!
- Lavandera cetrina, Motacilla citreola, segunda observación de mi vida.

La única pega fue que no estuvieran con nosotros todos nuestros amigos ornitosectarios para poder compartir con ellos todas estas observaciones. Pero seguro que serán partícipes más adelante de otras grandes jornadas ornitólogicas.

1 comentario:

  1. :) pues no veas Jordi, llegastéis a ver muchas aves, y sobretodo bimbos, que eso para vosotros (ornitólogos) es increible!!!! Me alegro, besitos,.MJ.

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