lunes, 7 de marzo de 2016

Manga de agua

El 28 de septiembre del 2014 me trasladé hasta el delta de l'Ebre en busca de un andarríos maculado (Actitis macularius) que se había observado el día anterior en la zona de El Serrallo. Quedé ya allí con mi gran amigo Jaume Castellà. Él llegó antes que yo y la fortuna le sonrió. A mí, sin embargo, se me escapó el ave (pude bimbarla ocho meses más tarde en el delta del Llobregat).

Es por ello que en esta entrada no voy a hablar del macularius (no porque lo bimbara Jaume y yo no, no penséis mal...). No tuve suerte con el andarríos pero como no podía ser de otra manera (septiembre y delta de l'Ebre) fue de nuevo una jornada memorable. Siempre me han apasionado las tormentas, así que debo decir que recordaré siempre aquel día por ser aquél en el que vi por primera vez una manga de agua. Más o menos frecuentes en el Mediterráneo, no por ello dejan de ser espectaculares. Y hasta entonces el destino no me había deparado su contemplación. Conseguí fotografiarla. Al poco desapareció y cayó un enorme chaparrón que me dejó empapado antes de darme tiempo a meterme en el coche, que me esperaba aparcado a unos cincuenta metros.

Puesto que vi una manga de agua tengo la necesidad de gritarlo al mundo y de ahí la entrada del blog. Y solo he tardado un año y medio en preparar este gritito.





Lo cierto es que podría extenderme también sobre las aves que amenizaron aquella jornada que comenzó de manera tan meteorológicamente adversa, pero me limitaré a dar un pequeño resumen para ponerme los dientes largos a mí mismo, hallándome como me hallo en este momento sentado frente a un ordenador en lugar de estar disfrutando de la vida salvaje.

Aquel día Jaume y yo detectamos un total de 75 especies diferentes, que se dice rápido, pero además... ¡qué especies!

Un macho de tercer año de aguilucho papialbo (Circus macrourus), un chorlito dorado siberiano (Pluvialis fulva), cuatro chorlitos carambolos (Charadrius morinellus), archibebe fino (Tringa stagnatilis) y otras muchas más... todas ellas hicieron nuestras delicias. Disfruté especialmente el archibebe fino, un ejemplar que se alimentaba en unos arrozales junto a la urbanización Els Eucaliptus, y me gustó tanto porque era la primera vez que lo veía en plumaje invernal;  un auténtico goce.

Archibebe fino - Siseta - Tringa stagnatilis






Gaviota picofina - gavina capblanca - Chroicocephalus genei, joven del año con plumaje de primer invierno.


Pechiazul - Cotxa blava - Luscinia svecica

No hay comentarios:

Publicar un comentario