sábado, 14 de agosto de 2010

La llamada de lo salvaje (Jack London)

Hace ya bastante tiempo que cayó en mis manos el libro "La llamada de lo salvaje", de Jack London. Se trata de una edición perteneciente a una colección de novelas de aventura. El libro en concreto contiene las historias "La llamada de lo salvaje", "Amor a la vida", "El ídolo rojo" y "Hawaiana".

No voy a hacer una crítica literaria en absoluto, entre otros motivos porque no es éste el objetivo de este blog (para eso ya está, por ejemplo, el magnífico "A lei de Lem" de Daniel González), pero no podía dejar de recomendar la lectura de las dos primeras historias a todo aquel amante de la naturaleza que guste también de pasar buenos momentos sumergido en las turbulentas aguas que son las páginas de las buenas novelas.

Sabía de la afición que tenía Félix Rodríguez de la Fuente a los escritos de Jack London, y eso era garantía de que algo "importante" podía ocurrir si me decidía a leerlos. Pero así y todo he tardado muchos años en atacar "La llamada de lo salvaje" (el único motivo es que existen miles de libros que merecen ser leídos, y el tiempo es limitado).

"La llamada de lo salvaje" habla de la transformación de un perro doméstico, de un manso y acomodado animal que, empapándose de la dureza de la naturaleza del lejano norte del continente americano, sufriendo en sus carnes la hostilidad de aquellas deshabitadas tierras, acaba convirtiéndose en un cánido mítico, en una digna fiera lobuna que descubre la libertad en parajes inhóspitos alejados de la civilización.

"Amor a la vida" nos cuenta la historia de un hombre perdido. Nos habla de supervivencia, de la pequeñez del ser humano en el duro clima de la tundra. Nos recuerda que nosotros, la especie dominante del planeta (pero al fin y al cabo solo una especie más de las miles que lo pueblan, unos meros invitados en este mundo privilegiado) no somos nada sin nuestra tecnología. En igualdad de condiciones somos inferiores a los duros habitantes del ártico. Solo nuestra inteligencia nos ha permitido dominar al resto de especies. Basta privar de toda ayuda, comodidad y herramienta en una tierra cruel al hombre más aguerrido y bravo para que se convierta en un simio parlante, dotado de voz para poder suplicar por su vida. Así recuerda al lector que el hombre no es bienvenido allí. Y sin embargo algo hay en ese ambiente que nos hechiza. Como bien dijo Félix horas antes de dejarnos, "es un lugar hermoso para morir".

No creo que escriba muchas entradas hablando de libros, pero esta vez no he querido pasarlo por alto. Jack London me sorprendió muy gratamente y es lo menos que le debía. Como ya he dicho, éste no es un blog de literatura, pero sí se habla de naturaleza, y estas historias rezuman de ella por los cuatro costados.

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