lunes, 27 de diciembre de 2010

No hubo final feliz.

Me acabo de enterar hace pocos minutos de que el piquero patirrojo (Sula sula) capturado en l'Estartit (véase entrada anterior) no superó el proceso de recuperación post-operatorio y murió el pasado día 23 de diciembre.

Es un muy triste final para un ave que pocas semanas antes se zambullía libre en el Mediterráneo. Pude verle lanzándose desde gran altura para perforar la superficie de las aguas y hacerse con su presa. Pude contemplarle mientras preparaba su plumaje antes de emprender el vuelo matutino, cuando descansaba posado en una embarcación del puerto.

Pero este piquero ya no volará más. Pobre animal.

2 comentarios:

  1. Jesús vaya historia más triste, y además sucesos como este pasan miles que no llegamos a conocer, pero bueno, siempre queda la esperanza de pensar que por cada historia triste siempre hay 10 con final feliz.

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    1. Ahí me gusta, aptitud optimista, claro que sí.

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