viernes, 16 de septiembre de 2016

Tercera y cuarta jornada de censo de rapaces en migración en Barcelona

Sigo con el censo de aves en migración hacia el sur desde la azotea de casa.

El día 11 de septiembre estuve 3 horas y el día 13 tan solo 2.

Vamos con el día 11: estuve desde las 14:25 hasta las 17:25. Es decir, las horas centrales del día, con una temperatura de un millón de grados al sol. A la sombra se estaba bien gracias a la brisa.

El número de rapaces en migración fue... cero. Pero así y todo me lo pasé bien gracias al bonito paso de golondrinas comunes: mínimo de 941 ejemplares, todos en dirección SO (media de 313,66 aves por hora). También dos aviones comunes y dos zapadores.

Oreneta vulgar - golondrina común - Hirundo rustica: 941
Oreneta cuablanca - avión común - Delichon urbicum: 2
Oreneta de ribera - avión zapador - Riparia riparia: 2

El puntazo de la jornada llegó cuando un gorrión común me sobrevoló en dirección a otra azotea cercana. Al instante comencé a oír un sonido extraño, una especie de silbido suave, como una corriente de aire que se deslizara a bastante velocidad... era un cernícalo vulgar, un ejemplar local, que perseguía al gorrión con intenciones nada amistosas. Había realizado un picado bastante horizontal con las alas plegadas, y siguiendo la trayectoria del pequeñín pasó raudo justo por encima de mi cabeza, al tiempo que ondulaba un poco su vuelo para adaptarse a los pasos entre edificios. Qué sensación más maravillosa la de presenciar un espectáculo como aquél, de corta duración pero de salvaje intensidad.

Nada desdeñable fueron tampoco las palomas (Columba livia), especie a la que solemos prestar muy poca atención. Una bonita pareja decidió que yo no era una amenaza y me acompañaron un buen rato mientras me deleitaban con una demostración de amor ornítico, consistente en caricias, picotazos y besos varios.






El día 13... bueno, el día 13 fue un día muy aburrido. Solo estuve dos horas por motivos laborales, desde las 10:15 hasta las 12:15, pero no creo que me hubiera quedado mucho más aunque hubiera podido. Sin embargo tuve un gran colofón final en forma de halcón de Eleonora, ave que hizo que valiera la pena haber aguantado aquel rato bajo el sol.

Falcó de la reina - halcón de Eleonora - Falco eleonorae: 1  (fase clara)

Quisiera añadir que también vi un globo. No uno aeroestático, si no uno de juguete de los que usan los niños. Lo anoto como anécdota porque curiosamente en las cuatro jornadas que llevo de censo han aparecido siempre tarde o temprano globos, a veces con formas realmente curiosas. Es lo que tiene mirar al cielo en una ciudad.

Hasta que llegó el halcón me aburrí mucho, como demuestran las fotos siguientes.

El globo de rigor.

Sóc en Doraemon, i això és el casquet volador! Ah-ah-ah, tu sempre guaaaanyes... Do-ora..emon!

Ya he dicho que me aburría mucho.

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