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Viaje al Atlántico: Canarias y Salvajes, parte 3.

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Nos despertamos antes de que amaneciera, tal era el ansia que teníamos de ver aves. Así que dedicamos un buen rato al desayuno, hasta que la luz nos permitió continuar nuestro viaje. Estábamos ya en la corona forestal del Teide y el día no pudo comenzar mejor. En uno de los miradores que se hallan en el ascenso por la carretera hicimos una parada para buscar al famoso pinzón azul ( Fringilla teydea ). Ni siquiera hubo la emoción de la espera: allí estaba, frente a nosotros, muy cerquita, ajeno a nuestros prismáticos y cámaras. Machos y hembras deambulaban por el suelo buscando su alimento. El pico picapinos ( Dendrocopos major canariensis ) trepaba en las coníferas cercanas. Herrerillos, mosquiteros... pajarillos de toda índole revoloteaban aquí y allá, salpicados por nuestras abundantes babas. Primera observaciones del Teide. De izquierda a derecha: un volcán, la física y ornitóloga Cristina Prieto, y servidor, el heavy-informático-ornitólogo Jordi Sala. Caras de felicidad ...

Sigo siendo amigo de un verdecillo.

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Hace unos meses escribí que me había hecho amigo de un verdecillo: http://ornitosecta.blogspot.com/2010/08/la-amistad-de-un-verdecillo.html Aquella entrada decía básicamente que en marzo del año pasado cayó una gran nevada en Barcelona, y que a última hora de la tarde, ya de noche, hallé un verdecillo ( Serinus serinus ) que estaba a punto de dar con sus huesos en la tumba. Le llegaba el fin a sus días en la Tierra. Pero pude recogerlo y ponerlo a salvo, y liberarlo la mañana siguiente, cuando el sol ya brillaba en un cielo azul premonitorio de la primavera que se aproximaba. Esto era al mediodía. Horas después hallé al ave. Al día siguiente: algunos restos de nieve, pero nada que ver con la jornada anterior. También escribí entonces que el 23 de julio un pequeño pájaro se posó cerca de mí en el mismo balcón en el que yo había liberado a aquella ave tres meses y medio antes. Era un verdecillo. Yo ni siquiera sé leer los labios de los seres humanos, pero sin embargo diría que p...

Viaje al Atlántico: Canarias y Salvajes, parte 2.

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Domingo, 5 de septiembre del 2010: a las 8 de la mañana, partiendo de las cercanías del Mirador de Jardina iniciamos la exploración de un estrecho sendero flanqueado por enormes chumberas. El paisaje es seco y cálido y la vegetación escasa. El camino nos conduce hasta las ruinas de una antigua casa, situada en una especie de cornisa por la que corretean numerosos lagartos tizones. Bajo ella el monte cae a pico hasta un valle de laurisilva. Más arriba también las montañas cubiertas de bosque y nubes que los lamen nos observan a nosotros. Fue una jornada memorable. Por el trayecto pudimos sorprender posada a la subespecie canaria del gavilán cómún ( Accipiter nisus granti ). Desde su oteadero buscaba una presa adecuada: el ave estudia a las pequeños pajarillos que transitan por la reseca ladera (canarios, mosquiteros, herrerillos...). Finalmente escoge a una víctima y desaparece de nuestra vista a una velocidad espectacular. Gavilán común (Accipiter nisus granti) No tengo apenas c...

Viaje al Atlántico: Canarias y Salvajes, parte 1.

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En septiembre del 2010 dos ornitosectarios, Cristina y yo, volamos a Tenerife para explorar la isla y descubrir su fauna, su flora, sus paisajes, su geología y sus gentes. Es básicamente lo que solemos hacer en nuestros viajes: empaparnos de todo lo que podamos. Dani se nos uniría unos días después para visitar con nosotros las islas Salvajes, un pequeño archipiélago situado entre Madeira y las Canarias. Pero no adelantemos la crónica y centrémonos en Tenerife. - ¿Sabías que es el aeropuerto más peligroso de Europa? Eso fue lo que me dijo Cristina justo después de aterrizar en el norte de la isla. Iba a decírmelo antes pero prefirió esperar a tomar tierra, gesto de agradecer por su parte. Además -y a pesar- de ser un destino de gran interés turístico, Tenerife es todavía hoy en día en algunos de sus parajes un paraíso natural. No deja de ser al fin y al cabo una isla de origen volcánico de la Macaronesia, con millas de indomable oceano a su alrededor. Una visita bien planificada ...

Coliazul cejiblanco (Tarsiger cyanurus)

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Normalmente no suelo publicar una entrada en el blog el mismo día de la observación. Pero un Tarsiger cyanurus bien vale un esfuerzo extra. El coliazul cejiblanco ( Tarsiger cyanurus ) es un pequeño pajarillo que vive en Siberia, y resulta que uno de ellos ha decidido pasar unos días (quién sabe si tal vez todo el invierno) entre nosotros. Internet se chivó de su presencia, y hoy domingo día 2 de enero de este recién estrenado año 2011 cuatro intrépidos ornitólogos han decidido cambiar el descanso dominical por un bimbazo sideral. Daniel González, Lluís Hernández, mi sobrino Adrián y un servidor hemos cogido el coche esta mañana y nos hemos desplazado hasta Sant Feliu de Boixalleu, al pie del Montseny, en busca del afamado protagonista del día. Al llegar unas pocas personas ya lo tenían vigilado y enfocado, con lo cual el avistamiento ha llegado muy rápido. La afluencia de ornitólogos ávidos de Tarsiger ha propiciado el reencuentro con viejas caras conocidas (Santi Guallar, Anna G...

No hubo final feliz.

Me acabo de enterar hace pocos minutos de que el piquero patirrojo ( Sula sula ) capturado en l'Estartit (véase entrada anterior) no superó el proceso de recuperación post-operatorio y murió el pasado día 23 de diciembre. Es un muy triste final para un ave que pocas semanas antes se zambullía libre en el Mediterráneo. Pude verle lanzándose desde gran altura para perforar la superficie de las aguas y hacerse con su presa. Pude contemplarle mientras preparaba su plumaje antes de emprender el vuelo matutino, cuando descansaba posado en una embarcación del puerto. Pero este piquero ya no volará más. Pobre animal.

La triste historia del piquero patirrojo

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Sula sula : no es el título de una nueva canción del verano. Es el nombre científico del piquero patirrojo, un ave marina tropical no presente en Europa... hasta ahora. En agosto de este año 2010 un único ejemplar fue avistado en Málaga. Cuatro meses después, en diciembre, otro ejemplar (¡tal vez el mismo!) fue detectado frente a la costa brava catalana, y el ave decidió afincarse en el puerto de l'Estartit. Gracias a internet la noticia corrió como la pólvora y decenas de ornitólogos de varios países se acercaron hasta allí para conseguir el "bimbo" del año. La ornitosecta no fue una excepción. Me enteré de la presencia del ave el día 7 de diciembre por la tarde. No hizo falta más. Un par de llamadas, algunos mails... Al día siguiente, el miércoles 8, Cristina, Dani, el joven Adrián y un servidor nos poníamos en marcha para buscar a la megarareza. Llegamos a l'Estartit hacia las diez de la mañana, y como suele ser habitual en estos casos, llegamos, vimos y vencim...