Rompetechos, ese ornitólogo

En ocasiones leo cosas...

...de manera equivocada. Supongo que le pasa a mucha gente, cuando deslizamos los ojos rápidamente y de pasada sobre un texto cualquiera.

Voy a contar un par de anécdotas que en su momento me llamaron la atención lo suficiente como para pensar en dedicarles una entrada del blog. Ocurrieron hace años, pero siempre han estado ahí presentes esperando su momento.

Correlimos pectoral en el delta del Llobregat el 29 de septiembre del 2003.

El 22 de diciembre del 2017 yo iba por la calle tan tranquilo cuando vi de refilón en el suelo una cosa verde. Era el envoltorio de plástico de un paquete de pañuelos de papel en el que ponía melanotos.

Lo tomé como la cosa más normal del mundo y seguí caminando sin detenerme, hasta que segundos después fui consciente de que era imposible que pusiera eso. En mi cabeza (y la de muchos ornitólogos) un melanotos es un correlimos pectoral (Calidris melanotos), y seguramente ninguna marca de pañuelos iba a usar su nombre científico.

"¡Pero como va a poner melanotos!", pensé.

Volví sobre mis pasos totalmente intrigado. ¿Qué palabra sería esa tan parecida que me llevó a creer que realmente ponía eso? Necesitaba saberlo. Ahí estaba de nuevo el paquete. En unos segundos iba a descubrir la verdad, a desvelar aquel gran misterio.

Esto es lo que vi:


Soy tan friki que he guardado durante cuatro años esta foto de un paquete de pañuelos en el suelo de la ciudad de Barcelona, pensando que en un futuro haría esta entrada para el blog. Y ahora que estoy escribiéndola... ¡lo que me ha costado encontrar la foto! No la había guardado con ningún nombre concreto en ninguna carpeta concreta. Y al final, tras revisar el disco en el que guardo las fotos, tras buscar y rebuscar en muchísimas carpetas que contenían miles y miles de imágenes, ha aparecido en otro lugar, con los documentos, en la ruta:

\birds\blog

Si es que no hay nada como ser organizado...

El 5 de mayo del año 2013, mientras Jaume Castellà y yo participábamos en la maratón ornitológica de SEO pasamos junto a una cantera en las cercanías del pueblo de Dosrius. Eran las primeras horas del día y paramos el coche para intentar escuchar búho real. Miré a mi derecha. Un cartel indicaba que en las cercanías se hallaba un almacén de láridos, es decir, de gaviotas.

Como en la anécdota anterior, tuve que releer el texto para comprobar que mi cerebro me había engañado de nuevo. En realidad lo que decía el letrero era "magatzem àrids" en catalán (almacén áridos en español).

Era más consecuente que se almacenaran los productos de la cantera que no gaviotas.


Seguramente he vivido otros casos que en este momento no recuerdo. Si los recupero tal vez haga otra entrada en el blog en el futuro con el mismo tema.

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